domingo, 28 de junio de 2015

Jajó, valle de los Jakones, venera a su patrono San Pedro desde la época colonial

“En la tierra de los Jakones, en el año 1595, aparece la Encomienda de Jajó. Les fue otorgada a Don Sancho Briceño Graterol, Fernando Araujo y Felipe Segovia. Era la tierra virgen del arcoíris, de la neblina y la brisa soñadora que dio paso a otra cultura, mescla de lo español con lo nativo.  El  precolombino,  valle de Jakones, hogar de los  guate, cuicas, o los jajoes,  (hombre de tierra altas); desde 1611 pasó a formar parte de la Vicaria Cristiana, bajo el Patronazgo de San Pedro Apóstol. Su bella iglesia, data de 1908,  bajo la advocación de San Pedro Apóstol.
Este pueblo fue visitado por el ilustre obispo Mariano Martí el 2 de abril de 1777. Destaca también en la historia religiosa del pueblo la  presencia maternal de la Virgen María en las advocaciones de Nuestra Señora de Durí y  la Virgen del Talquito que, según relata la tradición oral,  en 1936 ésta se le apareció a Digna López, cuando labraba para hacer adornos navideños del  pesebre.
san pedro de jajo 2009 140Entre los párrocos de finales del siglo pasado y estas décadas del siglo XXI destacan los presbíteros: Nicolás Matheus, Fernando Hernández, Artigas, Eloy de Jesús Viloria, Ramón Méndez Duque, Mons. Martínez, Fernando Fernández, Mario Arias, José Salas, Ángel Cristóbal Martín y su actual párroco Raúl Ricardo Ramírez. Todos los sacerdotes han sembrado la semilla del evangelio y cosechado sus frutos en esta parroquia.  En la actualidad cuatro hijos sacerdotes de la parroquia  prestan sus servicios a la iglesia Carlos Valecillos, Digner González y Argenis Avendaño y Jorge Briceño.
Entre sus costumbres culinarias están la pizca andina, el curruchete, el cabello de ángel y la mistela, la sopa de garbanzos, arepa de horno, roscas de gua, mantecadas, sopa de trigo, caspiroleta, carabina y tantas comidas y bebidas tan nuestras. En el pueblo destacan sus  calles empedradas y empinadas, bordeadas de casas blancas con techos de tejas y enormes balcones hechos en madera, haciendo de Jajó uno de los más bellos poblados coloniales de Trujillo y Venezuela. Varios personajes de ayer dieron renombre al pueblo como el León de la Cordillera Juan Bautista Araujo, el General Juan Araujo Briceño, Don Atilio Araujo, Leopoldo Baptista y  Salvador Baptista.
Cuentan en este rincón del municipio Urdaneta con un fresco clima envidiable; también  las cristalinas y sabrosas aguas de la Quebrada El Rincón y Quebrada del Cacique. Son sus tierras  generosas y fértiles productoras de papa, zanahoria, lechuga y muchos productos que nutren a miles de personas en diversos lugares de la patria.
Párroco Raúl Ricardo Ramírez
El presbítero Raúl Ricardo Ramírez cuenta con una dilatada trayectoria sacerdotal y pastoral desempeñado sus oficios como párroco de Santa Ana, Burbusay, La Mesa de Esnujaque, Las Mesitas y Jajó, entre otros lugares; se destaca también por su pasión por la investigación y la escritura sobre temas religiosos; es colaborador asiduo del Semanario Avance, a través de la columna El Día del Señor donde todos los domingos explica de manera sencilla pero profunda los textos bíblicos. Desde el 19 de enero del 2013 el padre Raúl Ricardo lleva la conducción de la parroquia San Pedro de Jajó que además del pueblo abarca las comunidades de Miraflores, Vega del Rio, Mesa de Los Moreno, Llano del Jarillo, Quebrada Chica, Montero, Los Arboles, El Valle del Niño o Las Porqueras, Loma de Jajó, Estibuco, Las Palmas y  El Degredo.
Texto Original: Seminario Avance

sábado, 22 de marzo de 2014

Película " El Desertor " Filmándose actualmente en nuestro Pueblo de Jajó.

El pasado 10 de Febrero comenzó el rodaje de la película Venezolana " El Desertor ".  Utilizando como locación especial las calles de Jajó.


EL DESERTOR

De: Raúl Chamorro

Sinopsis: 
Los Andes venezolanos. Julián, un niño de cinco años, es abandonado por su madre y queda al cuidado de su abuela Juliana. Con ella aprende a escribir y leer, y a elaborar los quesos artesanales que son su sustento y que venden, desde siempre, a José Ramón, el bodeguero del pueblo.
A partir de un relato que le cuenta su abuela sobre una aparecida que deambula por el páramo en busca de sus hijos perdidos, Julián convierte a su madre en su alter ego y cree verla en los momentos cruciales de su vida.
A los 17 años Julián aun trabaja con su abuela y mantiene amoríos con Sagrario, una hermosa joven del pueblo. El joven es reclutado para prestar el servicio militar y lo encuentran no apto, pero un año más tarde vuelve a ser llamado y en esa oportunidad se queda indebidamente en el cuartel. Su jefe inmediato, el subteniente Montilla, se ensaña con él. Tras abusos y castigos reiterados, Montilla intenta seducir a Sagrario. Esto provoca que Julián se rebele y lo rete, suceso que lo obliga a escapar del cuartel. Antes, se pertrecha con armas y municiones, pero mata accidentalmente a dos policías y huye hacia la montaña. Montilla intenta atrapar a Julián, sin éxito.
El joven espía los movimientos de su antiguo jefe y de la patrulla comisionada para su captura, y planifica un ataque en el que logra ajusticiar a Montilla. La persecución se recrudece, las órdenes son atraparlo vivo o muerto, pero Julián se hace fuerte en la montaña. José Ramón, el bodeguero, sale en su busca y cuando descubre dónde se oculta, decide entregarlo para salvarlo de la muerte. Julián es juzgado por un tribunal militar que atenúa la sentencia, teniendo en cuenta los abusos a los que fue sometido. Cumple su condena y diez años después es liberado. Para ese entonces su abuela ha muerto, dejando la casa abandonada. Julián regresa al pueblo y busca a Sagrario. Ambos deciden vivir juntos en la vieja casa de la abuela.




viernes, 8 de noviembre de 2013

Historia de Juan Bautista Araujo



Juan Bautista Araujo,  el «León de la Cordillera».   

Célebre caudillo militar trujillano, Participó en diversos conflictos armados del siglo XIX venezolano tales como la Guerra Federal (1859-1863), la Revolución Azul (1868-1870), la Revolución Reivindicadora (1879) y la Revolución Legalista (1892).

Juan Bautista Araujo, apodado el «León de la Cordillera».  Nació en Niquitao, Estado Trujillo  el 24 de Junio de 1833. Su padre fue el Coronel Juan Baptista, veterano de la Guerra de Independencia.  Juan Bautista Araujo creció con sus medio-hermanos José Manuel y Trinidad Baptista escuchando los relatos del padre sobre combates y escaramuzas, bajo la conducción de Simón Bolívar, de Rafael Urdaneta, de José Antonio Páez y de Cruz Carrillo.
El Coronel Juan Baptista se hizo acompañar de su hijo Juan Bautista, quien a los  13 años y no quizo aceptar el apellido que el padre le ofrecía mediante el reconocimiento, conservando el de su madre, pero obedeciendo y venerando al padre, del cual recibio gustoso enseñanzas y propensión a la carrera militar.
Veinte años después, cuando a finales de 1859, el General Ezequiel Zamora derrota las tropas conservadoras y avanza hacia Guanare, el joven Capitán Araujo, al frente de un destacamento que colecta ganado para las tropas del Gobierno, acantonadas en la ciudad de Guanare, enfrenta las avanzadas federales y realiza prodigios de valor, al defenderse y evitar que el rebaño difícilmente reunido en la sabana, caiga en manos de los soldados de Zamora, quien al observar el coraje del joven oficial conservador, exclama con notoria admiración: "¡Qué palo de hombre es ese muchacho!".
En febrero de 1870, Juan Bautista Araujo va a combatir la invasión Guzmancista y participa en la acción de Guama, donde las tropas gubernamentales son derrotadas por la vanguardia Guzmancista comandada por el General Matías Salazar.
Este al reparar en la resistencia que uno de los destacamentos vencidos opone en su retirada y apreciar el altivo porte y el denuedo del joven oficial que lo dirige comenta: "¡Da lástima tener que matar a un hombre como ese...!".
Ese oficial es el ya aguerrido hijo de Juan Baptista. Las tropas de Juan Bautista Araujo, asediadas por los guzmancistas que constituyen una fuerza superior en recursos bélicos, se defienden con hábiles maniobras de marchas y contramarchas; Araujo dispone una emboscada contra el adversario en las cercanías de Mucuche. El General Víctor de Jesús González alias El Tuerto, cae herido y atrapado bajo la bestia que cabalga, la cual resulta muerta, se desbandan los cuatrocientos gubernamentales mandados por él, y éste al ver que Juan Bautista Araujo se acerca para hacerlo prisionero le grita enfurecido: -Mira, Juan, calvo del carajo, tené en cuenta que si yo te hubiera cogido, ya te habría matado.
En 1871, Juan Bautista Araujo, es árbitro de los destinos de su tierra nativa con la colaboración de sus hermanos, José Manuel y Trinidad Baptista, de su primo Federico Araujo y de un brillante contingente de oficiales, vástagos de las familias conservadoras de la región.
El 25 de noviembre de 1871 las tropas de Pulgar atacan la ciudad de Trujillo, principal reducto del general Araujo.
Después de un combate sangriento en que zulianos y trujillanos se acometieron con denuedo rayano en la ferocidad, ante la superioridad numérica y de armamentos de la gente de Pulgar, Juan Bautista Araujo decide retirarse, consciente de la imposibilidad de triunfar ante tan poderoso enemigo.
Las tropas liberales le persiguen y acosan sin tregua, pero él, combinando la serenidad y el valor con las más sorprendentes estratagema, logra ponerse a salvo por los ásperos caminos montañeses, alcanza el territorio de Barinas y finalmente pasa la frontera colombiana, instalándose con sus seguidores como exilado en una residencia próxima a la ciudad de Cúcuta.
Después de la Revolución Reivindicadora (1879), Guzmán Blanco busca granjearse su simpatía con el objeto de lograr su incorporación en la causa de abril y con su ayuda, pacificar el estado Trujillo.
Para 1880, el General Juan Bautista Araujo llamado por Guzmán, es designado Presidente del Gran Estado Los Andes, integrado por las secciones Táchira, Mérida y Trujillo. El Presidente Guzmán Blanco además recomienda al Congreso Nacional el ascenso de Araujo como General en Jefe de los Ejércitos de Venezuela. Durante los 18 años siguientes el nombre del General Juan Bautista Araujo será el centro de los principales acontecimientos de la región andina.
Las vinculaciones del General Araujo con el partido liberal guzmancista se relajan y él vuelve a ser el máximo e indiscutido jefe de los conservadores en Los Andes.
El General Araujo, quien cuenta con una numerosa prole que va a constituir los relevos de su actuación política y militar -Pedro Araujo, Eliseo Araujo, Manuel Salvador Araujo, Juancito Araujo-, se retira de la vida pública para dedicarse a cultivar sus tierras de Jajó y Tuñame.
Su bravura en los combates le ha deparado el popular epíteto de León de la Cordillera, y su sencillez y probidad le han consagrado entre las gentes cultas como el Cincinato de Los Andes venezolanos.
En febrero de 1898, después de una penosa enfermedad, el General Juan Bautista Araujo muere rodeado de sus hijos, impartiéndoles consejos y conminándolos al buen proceder y a la prudencia en sus futuras acciones de hombres públicos.
Al conocerse su deceso, el Presidente del Gran Estado Los Andes, General Espíritu Santo Morales, su adversario liberal, dicta un decreto en el que exalta los grandes méritos del extinto y dispone duelo público en todo el territorio andino, en honor al eximio General en Jefe de los Ejércitos de la República.


Fuente: "Gente de Venezuela", Tomo II, del autor Jorge Maldonado Parrilli.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Valores que nos enorgullecen, valores de la Gente de Jajo.

Jajó siempre se ha caracterizado por ser un pueblo de gente trabajadora, responsable, humilde, con un altísimo sentido del deber y capaz de afrontar las dificultades para salir adelante.
Son muchos los Jajoenses que se han labrado el futuro trabajando la agricultura y buscando un mejor vivir para sus hijos.

Valores como:  Honestidad, Compromiso, Lealtad, Integridad, Respeto, Responsabilidad, Transparencia y Dignidad.

Siempre han estado presentes en cada uno de los habitantes de nuestro pueblo.
En estos momentos cuando vemos por todos lados una degradación moral de la sociedad es cuando debemos aferrarnos a estos valores que están en la sangre de cada uno de los que nacimos allí.

En las próximas semanas  aspiraciones legítimas de los dirigentes del pueblo saldrán en búsqueda de nuestro apoyo o nuestro rechazo.
Está en manos de cada uno de nosotros evaluar cual es el mejor camino?. 
Lo ideal es encontrar un camino que genere bienestar para la comunidad, que solvente los principales problemas que se tienen o por lo menos que se trabaje en pro de solventarlos y que ayude a los más necesitados.

No vamos a elegir ni a santos ni a curas. 
Pero si debemos pensar en elegir a las personas que trabajen en pro del desarrollo de nuestro pueblo y de nuestra gente. Gente que tenga la capacidad, la preparación,  el coraje y la valentía por luchar y buscar mejoras en la calidad de vida de nuestro pueblo.   

Gente que este alineada y que represente estos valores. Gente que sea critica y que no solo siga una línea política como borregos.
En nuestras manos esta definir un mejor destino.


Los dejo con una hermosa vista de nuestra Calle Paez de #Jajo. Fotografia de Polifemo.

...Jajó!   "Un cliché avec une très belle perspective.  Beau paysage de rue..."   Méry 3°人~°。

sábado, 11 de mayo de 2013

Los Años 70 en la esquina del Chimo de Jajo

Sin las calles empedradas, las casas de tejas con sus pintorescos colores azul, verde turquesa, rosado y amarillo, aun a las casas no las habían vestido de blanco. 

Aun faltaba por construir la llamada "cota 1000", para que no pasaran frente a la plaza los camiones que venían de Tuñame con el cargamento de papas. 

Hacían vida los negocios  Restaurant Brisas del Páramo y el Hospedaje del Viejo. Quizás la única posada que existía en esa época en Jajo.

Fuente:
Fotografía donada por el amigo @cantocuica.